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martes, 20 abril, 2021

Enfermedades desatendidas, otras víctimas de Covid-19

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Ayuntamiento de París, Pirámides de Giza, Cristo en Río … El 30 de enero se iluminarán más de 50 monumentos en 25 países que participan en el segundo Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD). Se trata de una veintena de enfermedades que, según la organización «Médicos sin Fronteras» (MSF), sufren 1.700 millones de personas.

Estos incluyen la rabia, el dengue y el kala azar (o «leishmaniasis visceral»): causada por un parásito, esta enfermedad causa fiebre persistente y daña el sistema inmunológico. Sin tratamiento, se convierte en la causa de muerte en 75 a 95% de los pacientes. “Poco conocido, afecta a unas 700.000 personas y mata a unas 30.000 al año”, dijo el Dr. Gabriel Alcoba, miembro de MSF y especialista en la materia.

Esto también destaca los efectos de las mordeduras de serpientes: «140.000 muertos, millones de personas envenenadas, con hemorragias, lesiones motoras y amputaciones». Hasta ahora, los antídotos no están disponibles o se ofrecen a precios prohibitivos.

El peligro del «covidocentrismo»

“En esta era de ‘covidocentrismo’ debemos arrojar luz sobre estas enfermedades, también llamadas ‘enfermedades de la pobreza’”, enfatiza Natalie Strub-Wurgaft, quien está a cargo del tema dentro de la ONG Drug Initiative for Neglected Diseases (abreviado como DNDi ) …

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La organización con sede en Ginebra promueve el desarrollo de medicamentos para las ETD y llama la atención sobre estos desastres, que afectan principalmente a regiones remotas de África, América del Sur y el sudeste asiático. Rompiendo el círculo vicioso: «Debido a las condiciones de vida muy peligrosas que contribuyen al desarrollo de infecciones, las enfermedades llevan a la población aún más lejos y hacia la pobreza», suspira Natalie Strub-Wurgaft.

La prioridad dada al coronavirus ha privado de recursos ya insuficientes: “Se han reorientado recursos en detrimento de programas dedicados a estas enfermedades”, apunta el directivo. Por no hablar de las restricciones de transporte que debilitaron la oferta: algunos países han detenido las campañas antidrogas.

La Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), que financia el enfoque DNDi, quiere ser más optimista: “Existe un riesgo evidente de desalojo, pero las enfermedades desatendidas siguen siendo el centro de nuestra agenda”, dice Jerome Weinbach, gerente del Ministerio. de salud. y el departamento de bienestar social. Según él, los fondos asignados para Covid-19 crearán «plataformas expertas para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades infecciosas, sean las que sean».

Poco interés de la industria farmacéutica

Otro desafío es el desinterés de la industria farmacéutica por desarrollar medicamentos adecuados: “Las grandes empresas tienden a reducir sus esfuerzos por razones obvias de rentabilidad: estos productos no están disponibles en los países afectados”, explica Gabriel Alcoba.

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Un cálculo económico que no detiene el progreso: Sanofi se asoció con DNDi para desarrollar una eficaz píldora contra la enfermedad del sueño. Empecemos de nuevo con un fármaco antiparasitario, cuyo desarrollo se inició en la década de 1970: «Se puede encontrar una nueva indicación para los fármacos olvidados», apunta Gabriel Alcoba. Pero al final, “tendremos que recompensar lo ‘made in Africa’ y trabajar por la soberanía de los países en su gobernanza y prevención de crisis”, dice Jerome Weinbach.

Si bien la pandemia no ha disminuido, queda por ver si el 30 de enero será suficiente para la recaudación de fondos. Según Gabriel Alcoba, debemos «alcanzar el mismo nivel que el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria». Fundada en 2002, ha reducido estas tres enfermedades con $ 45 mil millones (€ 37 mil millones).

El médico advierte sobre las consecuencias de una ralentización de la lucha contra las enfermedades desatendidas, que podría tener «en un plazo de seis meses a un año» consecuencias nefastas en forma de un aumento del número de infecciones y muertes.

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